Claveles, llena de color tu casa

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Si prefieres un jardín lleno de color que inspire alegría las flores no pueden faltar. Si, las plantas tienen un atractivo especial pero sin dudas las flores son las que más belleza aportan. Y si de brillantes colores se trata no te puedes olvidar de los bonitos claveles.

El clavel es una planta herbácea perteneciente a la familia de las Caryophyllaceae, originario de la cuenca mediterránea. Se trata de una flor silvestre en verdad, pero lo cierto es que con el paso de los años, tras multitud de hibridaciones y procesos de selección, actualmente podemos encontrar variadas especies.

Cultivarlos no tiene mayores dificultades y es que hoy en día se la puede plantar de forma natural o bien de manera artificial en invernaderos. Siempre que tenga buena tierra, riego constante y sol la mayor cantidad de horas del día podrás tener bellos claveles durante todo el año.


El cultivo se efectúa por esquejes de brotes con hojas y micropropagación in vitro. La multiplicación por semilla solo se emplea para las hibridaciones. La plantación tiene lugar de abril a junio-julio. Los claveles se plantan en eras de 1 m de ancho o bien en bancadas de 25 a 30 cm de profundidad, con pasillos de 40-50 cm.

Su belleza es obvia. De gran altura, tupidos pétalos y una gran variedad de colores. Este no es un detalle menor, y es que en los usos medicinales la verdad es que no hay mucho que decir. Antiguamente el agua de clavel se utilizaba como colirio para limpiar los ojos pero hoy en día eso ha quedado en el olvido.


Los usos de los claveles recaen más bien en la parte de la belleza y la estética. Por un lado, es una de las flores preferidas en lo que refiere a la decoración como ramos o centros de mesa, y por otro lado, su esencia muy olorosa es muy importante en la cosmética.

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