Entre almendras y turrones: La determinación de los precios en los mercados

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Que en la economía real los precios los determina el libre juego entre la oferta y la demanda, la incansable puja entre quien quiere sacar el máximo provecho del bien que vende y quien busca obtener ese mismo bien al menor costo posible, es una afirmación que se cae por su propio peso.

No todos tenemos el mismo poder de negociación a la hora de pelear por un precio. Eso distorsiona la dinámica de mercado e impide que los precios se fijen atendiendo a los intereses de todas las partes por igual.

Para entender este concepto vamos a analizar un caso concreto: Hablemos de turrones y de almendras. Un reciente estudio de la Unió-COAG sobre los agricultores de Alicante nos abre los ojos sobre una situación un tanto impactante.

El turrón está compuesto en un 66% de almendras. Los turroneros compran a 3,74 euros el kilo de almendras para luego vender el kilo de turrón procesado a 12,6 euros. Esto es 3,4 veces más caro.

Es verdad, la industria del turrón no sólo elabora sus productos a base de almendras y no son precisamente almendras las que procesan, elaboran, envasan y venden el producto. Aún así, que la diferencia entre el costo de su principal insumo y el precio del producto supere el 235% no es un hecho menor.

Sin embargo, eso no es lo más llamativo. En los últimos dos años el precio de la almendra ha caído en un 40%, no así el precio del turrón. Ahora sí tenemos un dato concluyente. Si los costos bajan y los ingresos se mantienen, la conclusión es única: Las ganancias de las turroneras han aumentado de forma importante.

Así funciona la economía en nuestro mundo. No podemos, al analizar cualquier fenómeno, obviar un hecho fundamental: El poder se reparte de forma asimétrica. Los que tienen más poder poseen obtendrán mayores beneficios de las transacciones.

Ahora… ¿Y si las empresas no negociaran con cada productor de forma aislada y lo hicieran sentados en una misma mesa todos los elaboradores de un lado y los productores del otro? ¿No se atenuaría esa asimetría? ¿Y si además, lo hicieran conscientes que al depender los unos de los otros, el bienestar de uno mejoraría la situación del otro?

Quizás así el mundo sería un mejor lugar para todos…

Vía | Cotizalia

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