El oro y la creciente evolución de sus precios

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Sobre el oro hay mucho que decir. Si bien, todos estamos acostumbrados a valorar las joyas por la cantidad de oro utilizada en su fabricación, este metal precioso es mucho más que un elemento de decoración.

El oro es el principal amigo de los inversores cuando llegan los tiempos difíciles, un depósito de valor cuyo precio se infla cuando la economía va en picada, para luego caer cuando las cosas comienzan a marchar mejor. En una práctica que se ha llevado a cabo durante décadas, los principales inversores refugian en él grandes volúmenes de capitales cuando se aproxima una recesión, de forma de guardar el valor de sus activos cuando la inestabilidad domina los mercados financieros.

Es verdad, se trata de una práctica especulativa muy cuestionable, pues distorsiona por sobremanera los mercados financieros y crea mayores dificultades cuando la economía del mundo se encuentra al borde del precipicio. Pero más allá de toda evaluación moral, es una práctica común y por ello, debe ser tenida en cuenta a la hora de evaluar los mercados.

Nuevos estudios vaticinan la evolución a corto plazo de los precios del oro. Hoy situada en los US$ 906,40, la onza de oro fluctuará durante el 2008 entre un mínimo de US$ 810 y un máximo que superará los US$ 1.000, de acuerdo a la consultora londinense GFMS.

Esta importante brecha se debe a la sensibilidad de los mercados financieros y a la creciente agitación que genera la posibilidad creciente de una recesión en los Estados Unidos. Durante el 2007, la demanda de oro por motivo inversión se situó en el 12%. Este año esa cifra se verá fuertemente disparada cuando la tormenta se aproxime aún más y los inversores retiren sus capitales de los mercados bursátiles.

A la vez, una inesperada reducción de la oferta le brinda a los precios un fuerte aliciente para que continúen en su carrera alcista. Los problemas de abastecimiento energético en las minas sudafricanas no permiten explotar el 100% de su potencial en un momento en que los precios permiten un incremento de la extracción.

De esta manera, se espera un 2008 en que uno tras otro, los máximos históricos en el precio del oro se vayan superando, fruto del terror de los agentes económicos y de los duros contratiempos que atraviesa la industria minera.

Vía | CNN Expansión

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