IDENTIFICACIÓN Y OBTENCIÓN DE LA PLANTA MEDICINAL

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I. IDENTIFICACIÓN DE LA PLANTA MEDICINAL: Esta etapa es básica y creemos conveniente hacer algunas precisiones al respecto: a las plantas se las puede conocer con dos tipos de nombres: los vulgares (llamados también vernáculos) o los científicos; siempre debemos tomar en cuenta el nombre científico, ya que éste es universal.

El nombre vulgar no se aplica a una sola especie porque se le da por similitud a otras plantas (por ejemplo: los colonizadores hallaron similitudes con plantas de sus tierras y las denominaron de igual forma) o por alguna propiedad conocida por el saber popular. Por otra parte, a veces la misma planta puede llegar a ser tóxica en algunas regiones e inocua en otras (por las características del suelo). Por consiguiente: cuando nos recomienden determinada planta para el tratamiento de una dolencia debemos estar seguros de su identificación, para eso se acude al nombre científico.

 II. OBTENCIÓN DE LA PLANTA MEDICINAL: podemos recurrir a una herboristería o recolectar la planta. En el primer caso, aconsejamos que el lugar que comercialice las plantas esté debidamente habilitado por el Ministerio de Salud Pública (en Uruguay) o la institución correspondiente de control  en otros países. Los comercios habilitados deben contar con el aval de un profesional, generalmente un químico farmacéutico. En el envase debe figurar en forma clara el nombre de la planta (tanto el nombre popular como el nombre científico) y la fecha de vencimiento. El envase (generalmente de nylon) debe estar bien cerrado. En caso de encontrar mohos o elementos extraños en la planta debe descartarse.

 

Si vamos a recolectar la planta, debemos tener ciertas precauciones:1.      En primer lugar, lo más importante: reconocer correctamente la planta, si no se tiene la certeza de que se trata de la planta que buscamos, lo más razonable es comprarla en una herboristería o pedir asesoramiento de alguien con mucha experiencia  o con  sólidos conocimientos de botánica. Muchas veces el aspecto de una planta es muy similar a otra y sólo un experto es capaz de identificarla correctamente, más aún, en ocasiones aún los expertos deben acudir al microscopio o a otras técnicas para identificarla con certeza.

2.      Seguidamente, debemos conocer cuál es el momento en que la planta posee su mayor riqueza en principios activos. No es fácil determinar ese momento, pero como orientación general debe tomarse en cuenta que las raíces, los rizomas, los tubérculos y los bulbos, se colectan en otoño o a principios del invierno, si se trata de especies bianuales, hay que efectuar la recolección en dicha época del primer año de cultivo y cuando las especies son perennes, en el segundo o tercer año, excepcionalmente más, pues se hacen en general, demasiado leñosas y propensas a enfermedades. Las hojas deben recogerse en el momento vegetativo anterior a la floración, mientras que cuando se produzca  ésta debemos recolectar las sumidades florales.

Los frutos se recogen cuando están en plena madurez o un poco antes en aquellos en que la pulpa se altera con rapidez. En cuanto a los frutos secos, la época adecuada es al iniciarse la madurez. Además de considerar la época oportuna de recolección debemos tomar en cuenta cuál es el momento del día más adecuado. Así, las plantas productoras de alcaloides tendrán mayor cantidad de éstos por la mañana, mientras que cuando buscamos un efecto terapéutico por la presencia de glucósidos debemos recoger la planta en la tarde. Si pretendemos obtener mayor cantidad de aceites esenciales debemos recolectar la planta por la mañana, antes de que el sol provoque la evaporación de los mismos.

3.      Las plantas no deberán estar húmedas por la lluvia o el rocío lo que dificultaría su posterior secado.

4.      Se evitarán magulladuras en las  partes frescas recolectadas, pues ello alterará el color y dificultará la desecación.

5.      Las plantas no deben amontonarse mientras aún estén frescas.

6.      Se procurará obtener las plantas lo más limpias posible de tierra, insectos, malezas, esto es muy importante, ya que se han constatado casos de intoxicación porque la planta utilizada estaba mezclada con otras plantas.

7.      NO COLECTAR PLANTAS: al costado de las carreteras: porque contienen sustancias tóxicas procedentes de los escapes de los vehículos (plomo), tampoco deben colectarse plantas que se encuentren junto a lagos o arroyos  contaminados por químicos (como cerca de curtiembres que eliminan cromo), ni en lugares donde se utilicen agrotóxicos.

Finalmente, además de tomar las precauciones mencionadas debemos tener presente  que las plantas son seres vivos, por lo cual merecen nuestro respeto, así, sólo extraeremos  lo que  vamos a utilizar  y antes de cortarlas les pediremos permiso. Es recomendable conectarse con el elemental de la planta (el alma) para que nos ayude a curarnos, además de ser una linda experiencia de por sí terapéutica, contribuye a nuestra sanación en un modo holístico (no solamente utilizando los componentes químicos de la planta, sino intercambiando energías más sutiles).

 III. ALMACENAMIENTO: Una vez obtenida la planta podemos utilizarla inmediatamente o conservarla. Para conservar por largo tiempo sus propiedades debemos secarlas tan pronto se termine la recolección. No deben secarse las plantas a pleno sol, ya que esto disminuiría la riqueza de sus principios activos: por lo tanto es conveniente realizar la desecación entre sol y sombra y mejor si es en locales ventilados y cubiertos. Las plantas deben disponerse en manojos suspendidos en el techo o en bandejas de arpilleras o tela. También pueden ser secadas en estufas.

La temperatura apropiada para la desecación no debe superar los 50 ºC. Una vez secada, la planta debe guardarse en frascos de vidrio limpios, que no permitan la entrada de luz, ya que ésta altera las propiedades de la planta. Es conveniente rotularlos, indicando el nombre de la planta y la fecha y lugar de recolección. Debe mantenerse en un lugar ventilado. El plazo para utilizar las plantas almacenadas vence a los dos años de su recolección, ya que luego de transcurrido ese tiempo pierden sus propiedades.

 

Bibliografía consultada: “USO RACIONAL DE LAS PLANTAS MEDICINALES” Eduardo Alonso, María Julia Bassagoda, Fernando Ferreira. Material del curso de fitoterapia en Homeopatía Paracelsiana “Tintura de Sol”. Conferencia de Plantas medicinales en Congreso de Medicina Interna,  noviembre de 2007, Montevideo, Uruguay.

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